Lily es una pequeña feliz, pero que necesita muchos cuidados. Hay que lavarla, cambiarle los pañales, tumbarla en la cama para que haga una buena siesta, luego le toca cenar y terminar el día en el cuarto de juegos con sus juguetes. Ayuda a que todo se desarrolle como la seda y a que Lily siga siendo la feliz que es.